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«Sabemos que la propuesta es perfectible y esperamos que sea el piso mínimo»

La última presidenta de la ya disuelta Convención Constitucional, María Elisa Quinteros, valoró con «profunda satisfacción» el resultado del proceso, tras «un año de intenso y riguroso trabajo», que dio fruto a «la primera Constitución paritaria del mundo», la que, si bien reconoció que es «perfectible», espera que permita avanzar hacia un país más justo.

En la ceremonia de clausura del órgano, uno «elegido democráticamente, por primera vez paritario y con una representación y diversidad poco antes vista en nuestra historia«, la lideresa de la Constituyente en la segunda mitad del proceso relevó los principales aspectos de la propuesta final, que se compone de 388 artículos y 57 disposiciones transitorias.

«Honrada de presidir este momento histórico», comenzó su discurso agradeciendo, entre múltiples aplausos, la labor de los convencionales, de la primera mesa de Elisa Loncon y Jaime Bassa -que encabezaron el proceso de instalación-, de las Secretarías, de funcionarios, de asesores, de los equipos técnicos, del personal de seguridad, Carabineros y quienes prestaron «los más diversos servicios», de periodistas y medios de comunicación por su «abnegada labor», y el apoyo de las familias.

«Nos movilizó la convicción y la esperanza de un nuevo acuerdo, del que todas y todos podíamos ser parte, siempre en el marco del respeto de los valores republicanos que han sido referentes para el progreso de nuestra patria. Todo eso se refleja en esta propuesta, en primer lugar, porque supimos dar una respuesta pacífica a demandas ciudadanas, lo que demuestra nuestra capacidad de colaborar y crecer en conjunto», destacó Quinteros.

Apuntó que «nos ha tocado escribir este texto en medio de convulsiones sociales, de una crisis socioambiental sin precedentes, durante una pandemia y mientras ocurren nuevas guerras en el mundo».

En ese marco, «hemos elegido un camino institucional para salir adelante, para corregir desequilibrios, para encontrar otros balances y volver a traer a la conversación algunos elementos que habíamos olvidado«, resaltó, subrayando que «llegamos a amplios acuerdos supramayoritarios redactando la primera Constitución paritaria del mundo» y en cuya elaboración «participaron millones de personas de manera individual u organizada, quienes manifestaron sus propuestas y apoyaron las iniciativas de normas populares, entre otros mecanismos».

«Con mucha humildad y satisfacción, cumpliendo todos los plazos establecidos», la Convención ofrece un texto que «recoge un anhelo de cambio que compartimos como país, mucho antes incluso de saber que existiría la posibilidad de redactar una nueva Constitución, evoca ese anhelo de justicia que intuíamos posible cada vez que nos enfrentábamos a atropellos e injusticias, y cada vez que la solidaridad aparecía espontáneamente entre nosotras y nosotros», sostuvo la presidenta del órgano.

«No inventamos la realidad ni impusimos demandas, nos limitamos estrictamente al mandato histórico y ciudadano, con acuerdo amplios, con pleno respeto y consideración al marco jurídico internacional y con fundamento científico, ético y social en cada propuesta. Desde ese piso sólido soñamos y construimos», recalcó.

«Sabemos que es perfectible, y esperamos sea el piso mínimo que contribuya a consolidar una sociedad con mayor equidad fundada sobre fuertes bases éticas«, expresó, enfatizando que la propuesta «nos devuelve la esperanza al permitirnos hablar en la Constitución de dignidad, inclusión e igualdad».

Manifestó, en ese sentido, que «a muchos nos emociona esta posibilidad de vivir en un país con más cohesión social, donde valoremos la particularidad de cada territorio y participamos todas y todos, sin exclusiones, en la constitución de un Chile con muchos colores y sabores».

Entre los pilares que fundan la propuesta, expuso que «una Constitución que honre a la naturaleza, al medioambiente y a las regiones, dará brillo, justicia y desarrollo a los territorios; de igual manera, una educación para todas y todos nos permitirá continuar por la senda de Gabriela Mistral y de Pedro Aguirre Cerda para relevar el rol del Estado en la consagración de este derecho primordial e ineludible».

También «proponemos un Chile con más democracia, en que la soberanía reside en el pueblo, por y para el pueblo, y un país más inclusivo con igualdad sustantiva y sin discriminación», asimismo que el texto «busca reducir desigualdades, en particular a grupos históricamente excluidos -personas mayores, personas con discapacidad, niños, niñas y adolescentes y los pueblos y naciones indígenas-«, y plantea «un Chile cuya convivencia se sustente en el respeto a las libertades individuales y colectivas».

El objetivo es avanzar hacia «un Chile que garantice los derechos de sus habitantes, considerando estándares internacionales de derechos humanos, un Chile que consagre con justicia y calidad la salud, educación, el reconocimiento del trabajo doméstico y de cuidados, el derecho a la vivienda, a la alimentación adecuada, al agua, a vivir en entornos seguros libres de violencia, al trabajo decente, a la seguridad social y a la justicia», detalló.

La propuesta de Constitución que se plebiscitará el 4 de septiembre «está llamada a convertirse en la base del país más justo con el que todas y todos soñamos, una Constitución justa para Chile«, sentenció Quinteros en la sede del Congreso Nacional en Santiago, edificio que albergó a la Convención.

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