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Poco después de dejar atrás la frondosa alameda de Rabuco, en el sector de Ocoa, comuna de Hijuelas; la sequedad se va apoderando del paisaje a medida que uno se acerca al Oasis La Campana, lugar que aun así mantiene un potente atractivo turístico, y que también ha atraído a un creciente número de familias, las que desde hace más de 25 años fueron llegando a vivir a lo que se conoce como Reserva Oasis La Campana.

Una parcelación donde se fueron instalando diversos residentes bajo la promesa de vivir en un lugar apartado y en medio de un hermoso entorno natural, según contratos que firmaron con la inmobiliaria Oasis de La Campana S.A.

Sin embargo, la placidez de este espacio de ensueño se ha visto amenazado por un impensado crecimiento del proyecto, está llevando según temen los residentes actuales, a incumplir lo que se había establecido en un principio. El proyecto se inició en 1996 con una subdivisión de 343 lotes o parcelas. Sin embargo, a la fecha ya se han parcelado 2.142 lotes, de los cuales 850 están vendidos, se han construido cerca de 500 casas y más de 150 familias están viviendo ahí en forma permanente.

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La preocupación cundió en esta Reserva, lo que terminó motivando la unión de muchos residentes en una junta de vecinos para así emprender acciones con el mayor respaldo de una organización social. ¿Cómo se afecta al entorno con lo que podría llegar a ser una verdadera ciudadela a un costado del Parque Nacional La Campana?

Es así que esta junta vecinal descubrió, según señala su presidente Fernando López, que la inmobiliaria dueña del proyecto no ha presentado ningún estudio de impacto ambiental que sustente la expansión de los loteos, según les respondió el pasado 10 de marzo, la Directora Regional del Servicio de Evaluación Ambiental de la Región de Valparaíso, Paola La Rocca Mattar.

«No hay una preocupación del Estado, y de los legisladores, de decir, me parecen bien estos lugares, los vamos a regular para que tengan una densidad adecuada, vamos a poner un punto de equilibrio para que esto no colapse; que sea un aporte y no una destrucción para el medio ambiente», alega López, quien añade que diversos organismos como el SAG, Conaf y el ministerio de Vivienda no terminan de tener injerencia más integral para regular este tipo de proyectos.

En medio de esta indefinición de la ley sobre proyectos habitacionales en entornos rurales, los residentes de esta Reserva Oasis La Campana veían crecer el proyecto y sin contar con ninguna información de la inmobiliaria. «Veníamos hace años preguntando, ¿Cuál es el tamaño del proyecto real? Porque veíamos que cada cierto tiempo, se hacían más caminos y se hacían nuevas parcelas, ¿hasta cuándo continúa esto?, nos preguntábamos. Durante la pandemia estos últimos años, se produjo como una explosión de caminos, yo creo asociado a la demanda», indica el dirigente vecinal.

Es que mucha gente se aburrió de la vida en Santiago y en otras grandes ciudades, y se interesó por adquirir terrenos que ofrecían estos proyectos como el de La Campana, para trasladarse a entornos con naturaleza y tranquilidad.

Pero mientras más casas se construyan, la naturaleza pierde terreno y los servicios básicos pueden no alcanzar para todos. «Ya hay acá 500 casas, entonces nos preguntamos ¿Qué va a pasar con el agua más adelante para 1.500 casas más, con la escasez hídrica que hay. También debe haber algún grado de advertencia para la gente que está comprando, porque de repente uno se enamora (de estos lugares), y no ve las variables futuras; uno dice, qué bonito, aquí hay agua; pero hay agua ahora y no sabemos hasta cuándo. No tenemos idea hasta dónde están los pozos», advierte López

La secretaria de la junta de vecinos Oasis la Campana, Jacqueline Forteza, aporta que «nosotros propietarios averiguamos que esta parcelación del año 96 tuvo autorización de la seremi del medioambiente, por el tema del agua para esas 300 y tantas parcelas. Y de ahí, nunca más pidieron autorización para el crecimiento del proyecto. ¿Cómo es posible que una empresa pueda lotear hasta el infinito, sin una cosa básica, que es ver si hay disponibilidad de agua».

Otro aspecto es cuánta urbanización se va a requerir en torno a esta expansión de las viviendas, «si ni los caminos que hay y los que están haciendo para conectar entre las parcelas tienen condiciones mínimas de seguridad vial en algunos puntos», cierra Fernando López.

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